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Mostrando las entradas etiquetadas como RECUERDOS

Historia del teatro en Navahermosa II

Un texto de María del Rosario Romero de la Osa:         Me gusta mucho el teatro, y viendo la última representación que hubo en la IV Edición de la Feria del Libro de Navahermosa, “El legado del trébol”, se me ocurrió aportar mi granito de arena a la “ Historia del teatro en Navahermosa ”, que publicó la Asociación Navahermosa Viva Participa en marzo de 2.024, ampliándola un poco.           Los datos que expongo a continuación, (desde la primera representación que recuerdan hasta la actualidad) me los han aportado cucos/as nativos/as que, bien ellos/as o sus antepasados, han actuado en las obras de teatro representadas, porque, aunque llevo muchos años de cuca consorte, no he llegado a asistir a ninguna puesta en escena.           Mis informantes me indican que hace muchos años, sus padres le contaban que Fidel Domínguez y otros vecinos de Navahermosa habían representado una obra de teatro, pero no recuerdan...

Juan Manuel, artesano del corcho

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            Hoy recordamos a nuestro vecino Juan Manuel. Nacido en Fuenteheridos en 1939, a los veinte años se casó con nuestra vecina Pepa Domínguez y, conseguida su plaza como Guardia Civil en el muelle de Cádiz, se fueron a vivir a esta ciudad donde tuvieron a sus dos hijos: Juan Manuel y José Antonio.     Juan Manuel fue un hombre sociable. Durante su estancia en Cádiz era muy conocido y todo el mundo se paraba a saludarlo por las calles.     Nos cuenta su hijo José Antonio que era un hombre muy aventurero, "soñaba con viajar al extranjero". Como anécdota, un día escuchó la conversación de alguien en su pueblo natal; esa persona iba a realizar un transporte a Asturias y precisaba de la ayuda de alguien para dejar la carga en el destino; Juan Manuel ni se lo pensó, se ofreció rápidamente a ser su ayudante con tal de hacer el viaje a Asturias.     En el año 1989 Juan Manuel se jubila y comienza a realizar sus primeros tr...

"La magia existe", por Lola Díaz

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     Había una vez en lo alto de una nava soleada, un núcleo de población donde existía magia. Sus gentes, que sabían de esa magia y que vivían en dicha nava, eran humildes, trabajadores y respetuosos; se dedicaban a tareas de campo; tenían sus guarros, cabras, ovejas; y la mayoría tenían burros para la ayuda en las tareas y para carga.      Estas gentes que vivían en dicha nava, donde casi todo el día daba el sol, desde el amanecer hasta el ocaso, la tenían tan bonita y llena de flores sus balcones y rincones, que los forasteros paraban para contemplar tal belleza.      Los vecinos se reunían en dos fiestas principales, la del Señor y la de la Virgen. En dichas fiestas se engalanaban las calles y las casas, y sus habitantes vestían sus mejores galas para celebrar esos días de festejos. Entre hojas de eucaliptos y helechos se adornaban sus calles y balcones. La algarabía se vivía por todos sus rincones. También habían otras fiestas menores co...

Identidad (por Lola Díaz)

     No he nacido en Navahermosa, ni siquiera tengo familia oriunda de aquí. Tampoco he sido nunca serrana; era más de mar, de sal y arena.      Las personas somos de donde nos identificamos, somos de donde hacemos amigos, de donde amamos, de donde somos felices. Somos de donde, incluso, sufrimos, de donde nos sentimos queridos y de donde queremos a otros. En definitiva, todos somos hijos de la vida. Todo está conectado, todo sucede por algo.      Aquí, en esta aldea que tanto nos ha dado, hemos encontrado muchos y muchas que, como yo, no somos de aquí, una identidad añadida. Hemos conocido personas que nos han aportado tanto, ..., hemos visto bautizos, bodas, comuniones; nos hemos despedido de tantos a los que hemos querido y añoramos.      Hemos visto crecer a “zagales”, que ya son hombres y mujeres, incluso los hemos visto ser padres sintiéndolo como parte de nuestra familia; hemos sufrido con vecinos de aquí, algunos s...

Agradecida (por Lola Díaz)

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      La primera vez que vine a esta sierra, al principio de los años ochenta, me trajeron mis suegros, Pepe y Reme. Todavía recuerdo que al llegar a las catorce curvas, cerca de la capellanía, me dijo Reme: "mira, desde aquí se ve la aldea"; yo vi dos o tres luces muy tenues. Al llegar a la aldea el alumbrado no ganó mucho y me hice muchas preguntas que luego iré desarrollando. Había que ir a coger agua a la fuente; no había infraestructuras de desagües; el servicio estaba en la cuadra (nunca había entrado en una) con un pozo ciego; un lavabo de los de antes con una jarra con agua para lavarte la cara; ... y me seguí haciendo preguntas.     A la mañana siguiente, con la luz del día, vi mejor el sitio y pensé: ¡qué bonito!, pero, "esta gente ¿de qué vive aquí y en qué condiciones?". He de decir que yo, en mi ignorancia, no pensé que en esa época no hubiera agua en las casas así como determinadas comodidades que en mi vida de la ciudad era cotidiano. Co...

Eugenio (por Lola Díaz)

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      Eugenio era menudo, entrañable, cordial, cariñoso y, a veces, pícaro; pero, sobre todo, Eugenio era nuestro maestro, como nuestro patriarca. ¡Cuánta sabiduría había en él en lo referente "a las cosas del campo y del huerto"!     Eugenio era vecino de nuestra aldea. Tuvo una vida ... creo que plena. Estuvo casado con Emilia, que se marchó antes que él y a quien añoraba mucho. Tuvo un bar en su casa (que yo no conocí) que según me han contado lo llevaba Emilia, su mujer, la cual te decía que hicieras tú la cuenta porque ella no la llevaba: cosas de gente sana y confiada.     Eugenio se acercaba todas las noches al "casino" y de lo que más te hablaba era de la huerta. Siempre tenía sembrado algo: en invierno las habas y lechugas, o cualquier otra hortaliza que fuera su época; y en verano era su momento, el momento en que más actividad hay en las huertas; se llevaba horas en un huerto que tenía. De lo que quisieras le podías preguntar:...

La matanza (por Lola Díaz)

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    Entre los meses de enero y febrero se hacían en la aldea matanzas caseras: eran guarros que criaban los vecinos para consumo propio. En primer lugar, yo desconozco muchos aspectos de este menester, pero sí asistí a algunas, hace ya unos años.     Eran bien temprano, con mucho frío; participaban la mayoría de los vecinos que en esos años vivían en Navahermosa. Lo primero era sacrificar al animal, tarea que realizaban en general los hombres. Todo era sincronización: un matarife era el encargado de la suerte del animal, entre tanto una mujer cubo en mano y un palo estaba preparada para recoger la sangre. Todo se aprovecha. Recuerdo a Javiera, o Javiela, como se le decía; era la encargada de ello. La sangre no se podía dejar de mover. Posteriormente, con una planta ya seca llamada carquesa, la cual se quemaba y se le pasaba al guarro ardiendo por lo alto para quemarle los pelos.     El frío de la mañana se paliaba con pacharán, aguardiente y ...

El "Casino" de Navahermosa (por Lola Díaz)

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    En 1989, en la calle Rosario de esta nuestra aldea de Navahermosa, el vecino de la misma, Luis Sánchez, comenzó a compartir una sala de una de sus viviendas como punto de encuentro y tertulia. Me gustaría hablar de este lugar como algunos lo nombraban: "El Casino".     En torno a una mesa de camilla, en invierno con su copa de cisco, se sentaban personas con unos conocimientos que ya muchas enciclopedias de la época quisieran. Por nombrar algunos: Agustín, Laureano, Manolo, Eugenio, Pepe, Kico Mateo, Rufino, Alfredo, y otros. En época de siembra se hablaba de plantones, de tomateras, pimenteras y un sinfín de temas relacionados con el terreno. A mí al principio me sonaba todo a chino; con el tiempo y tras muchas preguntas y poner atención me di cuenta de cuánto saber escondían. No sólo del terreno se hablaba, también de guarros, cabras, burros, etc. Esas cuatro paredes entre copas, altramuces, avellanas y conversaciones era un sitio mágico.     En ocasi...